el pez con patas

"Que algo sea reconfortante no quiere decir que sea verdad." – Richard Dawkins


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La Energía (Cuento Corto)

I’m sick and tired of hearing things
From uptight, short sighted
Narrow-minded hypocritics
All I want is the truth
Just gimme some truth…

La música de John Lennon a través de los auriculares aislaban a Marco del bullicio en el centro de cómputos de la facultad. Era su estrategia plausible para ganar control de sus sentidos y concentrarse en la tarea de completar su parte del proyecto de grupo en la clase de programación. Marco no se sentía confortable con los proyectos en grupos. Para él existen tres tipos de participantes en los proyectos en grupo. Los que no hacen nada, los que entregan algo que al fin de cuentas él termina rehaciendo y los imprescindibles, como él.

A Marco no le agrada la idea de trabajar tiempo completo en una firma de desarrollo de aplicaciones por esta razón. Desarrollar y mantener una aplicación para organizaciones comerciales complejas de la talla de bancos, cadenas de tiendas o entidades gubernamentales es posible por el trabajo en equipo. Al menos, pensaba a manera de narcotizar su agonía, no se rodearía de aprendices mediocres. Y con suerte trabajaría desde su apartamento. Lo que es mejor, desde un coffee shop con acceso a Internet.

La música cesó repentinamente gracias a los dedo desapercibidos de Sara que accionaron el botón de pausa de los auriculares.

—Tu café—dijo ella señalando la taza de café cortadito que, desapercibidamente, había colocado sobre la mesa. Contiguo a la taza la moneda de veinticinco centavos de vuelta.

—Gracias —dijo él guiñando los dos ojos, no uno, buscando no revelar intensión alguna de flirtear. Sara guiño un ojo y se retiró a la mesa que ocupaba el resto del grupo.

Marco no pudo evitar distraerse con la conversación, unos segundos antes camuflada por la música ahora pausada, que sostenían algunos de los estudiantes del grupo.

—…tratando de probar que el alma deja el cuerpo al momento de la muerte. El experimento consistió de pesar el cuerpo de un moribundo antes y al momento mismo de morir. ¡Veinticuatro gramos de diferencia! Y fue un experimento científico—comentaba Ana con una expresión de palabras con luz en su rostro.

Ana suele hacer comentarios con ínfulas de autoridad en algunas materias de conversación; autoridad que presume por ser estudiante de pre-médica. Los médicos, los dentistas y algunos ingenieros civiles suelen presumir de autoridad en cualquier tema de conversación. Al fin y al cabo no son más que practicantes. Los científicos fueron entrenados para hacer investigaciones que resultan en nuevos tratamientos en la medicina. Los médicos son entrenados para poner en práctica los hallazgos y procedimientos de los primeros. Lo mismo suele suceder con la mayoría de los ingenieros civiles. Ellos siguen las reglas para construir un puente que no se caiga.

Ana ni siquiera era médico.

Urban legend—interrumpió Marco—. No fue un “experimento científico”—continuó mientras hacía gestos de entre comillas con los dedos.

—Deberías leer más…—trató de responder Ana, con un tono que denota una mezcla de burla y reproche, pero siendo interrumpida por Marco de nuevo.

—Duncan MacDougall, Médico de Massachusetts, no científico, a principios del siglo veinte. Y no fueron 24 gramos. La leyenda urbana es 21 gramos pero ni siquiera Duncan pudo establecer una medida precisa. Sus experimentos nunca pudieron ser replicados o repetidos ni siquiera por el propio Duncan.  De los supuestos facts en sus notas, unos fueron descartados  por carecer de valor científico y los otros no probaban otra cosa que la pérdida en etapas de algunos gramos, como si el alma escapara pedazo a pedazo. Y lo peor, no consideró explicaciones plausibles como la pérdida de agua por evaporación por la súbita baja de temperatura.

—Pero el cuerpo tiene energía, como todas las cosas en la naturaleza, y eso es el alma—replico Ana.

—Energía es un concepto. La materia existe y está en constante movimiento y conmoción. Y el movimiento que las moléculas expresan y transfieren nosotros lo percibimos como ondas, calor, etcétera, etcétera. Y lo medimos con instrumentos. Y a esa medida la llamamos energía. Simple y llano—replicó Marco.

—Oh please, no debes negar algo porque alguien no lo puede probar—dijo Ana sin pausa y con un rostro apagado y preocupado. Como si sintiera que la conversación se le iba de las manos.

By the way, yo no necesito probar que algo no es cierto. El peso de la prueba está de tu lado. Yo lo que no acepto de entrada es que tú das por sentado algo que ni siquiera tú puedes probar. Hasta usas conceptos como energía fuera de lo que estrictamente definen. Tú me puedes decir que comiste avena esta mañana. En ese caso, yo acepto que es posible que tú comiste avena. Es posible porque hay evidencia que hay gente que come avena por las mañana. Yo he comido avena por las mañana. Con mucha azúcar. Pero yo no puedo tomar por cierto  que tú comiste avena esta mañana. Pero se puede probar. Basta que vomites o cagues. En el segundo caso podemos llevar la muestra a un laboratorio. ¡Pero que el alma existe!—concluyó Marco.

—Oh, por favor, hasta hay una película llamada 21 Grams…—trato de responder desesperadamente Ana, para ser interrumpida por Marco en tercera ocasión.

—Filmada en 2013. Una película. Urban legend. Bull shit.

El silencio embarazoso que siguió fue roto por la carcajada de Sara que a duras penas consiguió apagar colocando las dos manos sobre los labios.

—Eso te quedó bien, Marco— consiguió decir con las palmas de la mano esta vez sobre sus cachetes—. Cabronamente bien.

Marco le guiño esta vez un ojo y se volteó. Tres clicks dejando apretado el botón de los Apple EarPhones por unos segundos llevó la canción al comienzo y se sumergió en su trabajo.

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Sobre amuletos y engaños

Los medios de divulgación son susceptibles a servir como vehículo de divulgación de artículos cargados de falacias que pasan, lamentablemente, como material informativo.

En la edición digital del periódico el Nuevo Día (diario publicado en Puerto Rico, para los que no conocen) apareció en Estilos de Vida un texto bajo el título La verdad sobre el uso de los amuletos y talismanes. El autor, que según el mismo texto es un sicólogo que vive del negocio de la “astrología médica” (y fundador del Instituto de Astrocosmos de Puerto Rico), hace una serie de afirmaciones falaces sobre las propiedades curativas y protectoras de los amuletos y talismanes que, en este mundo de crédulos, muchos creen–y hasta disfrutan–sin hacer un esfuerzo mínimo de cuestionamiento.  La existencia de crédulos es para los que timan como las presas para los predadores: condición necesaria para su existencia.

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