el pez con patas

"Que algo sea reconfortante no quiere decir que sea verdad." – Richard Dawkins

Artículos

 

Título Publicado
Sobre Amuletos y Engaños 2014/01/12
A Donde Van los Boricuas 2014/01/05
¡…y no paramos de cambiar de personalidad! 2014/01/02

 


¡Sobre Amuletos y Engaños

Los medios de divulgación son susceptibles a servir como vehículo de divulgación de artículos cargados de falacias que pasan, lamentablemente, como material informativo.

En la edición digital del periódico el Nuevo Día (diario publicado en Puerto Rico, para los que no conocen) apareció en Estilos de Vida un texto bajo el título La verdad sobre el uso de los amuletos y talismanes. El autor, que según el mismo texto es un sicólogo que vive del negocio de la “astrología médica” (y fundador del Instituto de Astrocosmos de Puerto Rico), hace una serie de afirmaciones falaces sobre las propiedades curativas y protectoras de los amuletos y talismanes que, en este mundo de crédulos, muchos creen–y hasta disfrutan–sin hacer un esfuerzo mínimo de cuestionamiento.  La existencia de crédulos es para los que timan como las presas para los predadores: condición necesaria para su existencia.

Muy propio del espiritualismo Nueva Era (“New Age”), el artículo recurre a la táctica nefasta de disfrazar la superstición con ciencia. En un despliegue de pseudociencia se intenta pasar como científicas afirmaciones, creencias y prácticas sin presentar evidencia que les sustenten, que no pueden ser validadas mediante un método científico serio y que no resisten la prueba del examen riguroso de refutación de los expertos. Es decir, no llegan a primera base.

El primer párrafo pone en aviso al lector aguzado de lo que se puede esperar de lo que le sigue:

“Hay ciertos objetos que pueden ayudarnos en nuestras vidas tanto proveyendo protección, salud, equilibrio mental y energía positiva, y que pueden servirnos para lograr nuestros fines.” 

Y ahora la explicación en el mismo primer párrafo:

“Esta aseveración puede ser explicada por medio de las ciencias de la conducta humana, pero también usando equipos que pueden medir la energía que estos objetos emanan.” 

En primer lugar, no hay nada demostrable como “energía positiva”. Más aun, No hay tal cosa como que la energía es una cosa por sí misma. La energía es una medida de la capacidad de un objeto o sistema para realizar trabajo. No es una cosa en sí, sino un atributo de algo. 

El uso del lenguaje de la física y de la ciencia en general es la treta preferida de los buscones de la Nueva Era para disfrazar y pasar por ciencia creencias fatuas y supersticiosas inventando vender la magia como medicina. Algo así como pasar la alquimia como química y la astrología por astronomía.

“El uso del lenguaje de la física y de la ciencia en general es la treta preferida de los buscones de la Nueva Era para disfrazar y pasase por ciencia creencias fatuas y supersticiosas inventando vender la magia como medicina”.

¿Instrumento para medir “energía positiva”? Tan muchos son los equipos para medir toda clase de energía “mística”, el chi, el peana, la energía orgone, energía piramidal, etc., como abundante es el dinero que se tima a los pobres —y no tan pobres—crédulos, cándidos. De hecho, la existencia de este tipo de máquinas se remonta al pasado remoto. El ejemplo clásico es el medico estafador llamado Albert Abrams que, en los años veintes, inventó maquinas para detectar energía o radiaciones con el propósito de detectar y diagnosticar enfermedades; inventos que fueron demostrados como estafas.

Echando a un lado lo de la energía positiva, de que hay objetos que ayudan a proteger y a mantener (o recuperar) la salud (e.g., vacunas, chalecos antibalas) nadie tiene duda. En todos los estadios del desarrollo de la humanidad, el humano se ha valido de ciencia e ingeniaría para producirlos. Pero el autor no se refiere a estos objetos. Se refiere a los amuletos, que el define como “un objeto portátil que protege a una persona frente a un problema porque se le atribuyen ciertas capacidades sobrenaturales”.

Sacado de este enlace.

Véase original en  este enlace.

 En síntesis, son cuatro las “explicaciones” que el autor se saca de la manga:

 1. Sugestión. Si se cree que un objeto tiene el poder de proteger y vencer obstáculo, así será. “Todo ocurrirá de acuerdo a lo esperado”. Ni siquiera se trata del efecto placebo. La cantaleta supersticiosa y religiosa de “si tengo fe o creo en ello”, todo saldrá bien. De mil cosas que se “piden” y que no se materializan, sólo nos acordamos de las pocas que se atinan. Como el que sueña un número que sale en la lotería pero no del sinnúmero de números que no. Esta forma de razonar se conoce como pensamiento selectivo.

2. Por el efecto de la representación arquetípica del símbolo. “Si usamos un símbolo que represente cualquiera de estos arquetipos, va a tener un efecto profundo en nuestro inconsciente y, por lo tanto, despertará nuestras mejores cualidades. Eso es lo que pasa con los escapularios, rosarios y otros símbolos religiosos que las personas usan en su cuerpo.”

Más de lo mismo: pura sugestión que no garantiza resultados. Esta vez recurre la Falacia de la Autoridad que “consiste en apelar a una autoridad que carece de valor por no ser concreta, competente, imparcial, o estar tergiversada” 

Véase original en  este enlace.

Véase original en este enlace.

Cita a la “autoridad” en el caso de Carl Jung (1975-1961), psiquiatra suizo que se adjudicaba a sí mismo el título de científico pero cuyas propuestas y observaciones enmarañaban la alquimia, la astrología y temas de la metafísica. Jung es muy citado por lo charlatanes del New Age, aprovechándose, con toda alevosía, de que probablemente el 99.99% de los lectores no saben de que está hablando, porque no tienen tiempo para indagar o por que no cuentan con el bagaje de conocimiento para descifrar la babada. No es el propósito aquí entrar en detalles de las propuestas de Jung. Los trabajos de Jung han sido objetó de críticas de la comunidad científica por carecer sus propuestas de los aspectos distintivos de una válida metodología científica como lo son, entre otros, falsificación y repetitividad.

3. Mas sobre las energía y las vibraciones pero esta vez el efecto de la forma geométrica: “…está más que comprobado que las frecuencias sonoras producen formas geométricas. Los triángulos, cuadrados, círculos, etc. están asociados a ciertas frecuencias de sonidos. Al usar un objeto que tenga una forma geométrica en particular, estamos atrayendo una frecuencia sonora que es capaz de afectar positivamente la energía de nuestro cuerpo y así hacernos sentir mejor o, incluso, mejorar nuestra salud”.

Esto me acuerda a Cantinflas:

Como dijo ese gran poeta, que no dijo nada pues porque no le dieron tiempo, pero como dijo “Chicaspear”, la “filosofía” de la vida es “to be or no to be”, que quiere decir “te vi o no”.

4. Más pseudociencias: “..todo objeto tiene su frecuencia energética propia, que está determinada por su composición química pero al mismo tiempo atrapa las energías de la persona o de las personas que han entrado en contacto con este. Esto ha sido fotografiado por medio del uso de la cámara Kirlian, que fue diseñada para captar el campo energético que rodea a los seres vivos …”.

La llamada “cámara Kirlian” es un aparato sencillo que consiste de colocar un objeto, como una moneda o las manos, en una emulsión fotográfica bajo condiciones de una corriente eléctrica de alto voltaje y bajo amperaje. El material fotográfico presenta, después de ser revelado, un halo luminoso conocido como efecto corona. Este fenómeno es conocido desde los tiempos tempranos de la fotografía y explicado por la ciencia. En el caso de los objetos orgánicos, el fenómeno ocurre gracias al contenido de agua. El agua ayuda al objeto a conducir la electricidad produciendo el efecto del halo. Eso es todo. Nada de “aura”, excepto para los promotores de la pseudociencia y lo paranormal que se sirven trucos como este para engañar a los crédulos.

Como mencione arriba, el autor es sicólogo. ¿Y quien mejor para hacer pasar por ciencia un engaño sino un sicólogo o un médico?

Lamentablemente, entre los que practican la profesión de la sicología podemos encontrar cierta ralea que se sirve de la pseudociencia con el propósito de timar. Visite el Internet o una librería y encontrará un sinnúmero de libros de auto-ayuda, sistemas de curación por medio de terapias alternativas, etc.  Allí encontrará los Dr. Drew, Dr. Phil, Dirk Smeesters, Marc Hauser, Roger Callahan, entre muchos otros. No es sólo la práctica la que ha sido comprometida sino la investigación. El campo de la investigación esta plagada de manipulación de datos y de métodos investigativos fraudulentos (léanse el caso de Marc Hauser).

Ni hablar de los médicos que se allanan a la práctica de llamada medicina alternativa. Ojo: los médicos, al igual que los ingenieros civiles, son practicantes, no científicos.

Sacado de este enlace.

Sacado de este enlace.

 Y así se vende al autor del artículo que nos ocupa:

 “El autor es sicólogo y astrólogo hace más de 30 años. Es fundador del Instituto de Astrocosmos, la primera escuela de investigación y enseñanza de Astrología en Puerto Rico. Fue educado en la Astrología Védica por el maestro Dr. Krishna Bhat, un yogui y doctor en Física, Astrofísica y Astrología Clásica Védica. La Astrología Védica es la astrología practicada en la India, y se remonta a hace más de 5 mil años. Actualmente, dicta charlas y seminarios en Estados Unidos, América Latina y Puerto Rico. Además, realiza consultas astrológicas por cita previa. Para información, accede a [aquí cita página web] en la Internet o llama al [aquí cita teléfono].

Nada más con el testigo.

(Sobre ciencia y pseudociencia, visiten este enlace)

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¡A Donde Van los Boricuas

Jorge y Graciela se mudaron a los Estados Unidos continentales hace 10 años. No a Nueva York ni a New Jersey. Se mudaron al área metropolitana de Atlanta, en Georgia, en el “deep, deep south”. Jorge trabaja en la empresa privada, en una megatienda de artículos de ferretería. Graciela en una agencia federal. Con Jorge trabaja Nidia, una recepcionista nacida en Boston de descendencia puertorriqueña. Junto a Graciela trabajan dos puertorriqueños que se movieron de Nueva York recientemente. Ernesto, al igual que Graciela, nació en Puerto Rico pero su familia lo llevo a vivir a la gran ciudad cuando adolecente. Raúl, descendiente de una familia puertorriqueña de segunda generación, nació en Nueva York  y se crió en New Jersey.

Todos estos personajes, aunque ficticios, representan la realidad que las estadísticas de los últimos censos resumen.  Son representativos de la ola de boricuas que se mueven a las principales áreas metropolitanas de los estados del sur en busca de mejores oportunidades de trabajo y condiciones de vida en un clima fácil de sobrellevar.  

 En los Estados Unidos, sin incluir los territorios, viven 1.6 millones de personas que nacieron en Puerto Rico, según el Censo de 2012 (American Community Survey o ACS). Es decir, un 31% de todos los informados como nacidos en la Isla viven en alguno de los 50 estados. El mapa de abajo presenta el cambio porcentual de dos censos: 2000 y 2012.

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La presencia de estados como Idaho, North Dakota, South Dakota y Arkansas con porcentajes de cambio altos pero con número pequeños de puertorriqueños (856, 343, 451 y 2,559, respectivamente) opacan el patrón de cambio significativo que ocurre en los estados del “deep south”.   La tabla de abajo destaca los primeros 15 estados con mayor número de personas nacidas en Puerto Rico sorteadas por porcentaje de cambio. En North Carolina, Texas, Georgia el número de personas se ha doblado.

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Estas cifras no incluyen los descendientes de puertorriqueños que nacieran en algún estado. El número estimado de puertorriqueños en EE. UU viviendo en los Estados Unidos fuera de Puerto Rico en 2012 es 4.8 millones, incluyendo los nacidos en la Isla y los nacidos fuera de la esta. La población puertorriqueña en Puerto Rico se estimó en 3.6 millones para el mismo año. Así, el 57% de todos aquellos que se consideraban puertorriqueños vivían fuera de la Isla. El mapa de abajo presenta la distribución geográfica.

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La Parábola de Jorge y Graciela queda demostrada. Son más los boricuas que se mudan de estados tradicionales (ej. Nueva York, New Jersey, Massachusetts e Illinois) y de la Isla a las principales aéreas metropolitanas de estados no tradicionales.

 

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¡…y no paramos de cambiar de personalidad!

Esta mañana, primer día del año y sin salir todavía de la cama, abrí la revista Smithsonian (enero 2014) y me detuve a leer el artículo titulado The End of…You, por Jerry Adler, publicado bajo la sección Phenomenon. Trata sobe el fenómeno de “la ilusión del fin de la historia”. Léase: tú no te ves en el presente como la persona que fuiste en el pasado, pero como la persona que serás en el futuro. El autor cita el trabajo investigativo del sicólogo de Harvard Daniel Gilbert y sus colegas que reclutaron miles de adultos para un ejercicio mental: mira como eras en el pasado y compárate con quien eres ahora.

El hallazgo: los individuos de todas las edades que participaron reconocieron que sus personalidades (p. ej. gustos, actitudes, creencias) sufrieron cambios, evolucionaron, para ser lo que son ahora.

La cosa fue así, según narra Jerry Adler: a un grupo se le pidió que pusieran costo al boleto de entrada para un concierto de su banda favorita, considerando que el concierto se llevaría a cabo en 10 años. A otro grupo se le pidió lo mismo, pero esta vez el concierto de la banda que fuera su favorita hace 10 años atrás. El costo que el primer grupo estuvo dispuesto a pagar resultó significativamente más alto que el costo sugerido por el segundo grupo.

El hallazgo parece una perogrullada (RAE: “verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla”) Lo interesante, sin embargo, es algo que los investigadores concluyeron: en términos prácticos, nosotros consideramos la forma que nos vemos y cómo sentimos ahora como si fuera la culminación de nuestra personalidad y que así seremos por siempre. Dentro de esta perspectiva ilusa, corremos el risco de hacer ciertas decisiones sin considerar el impacto–positivos o negativos– cuando en el futuro se trate de tomar decisiones críticas. 

A modo de moraleja, el autor concluye con una advertencia jocosa que sugiere algo como esto: cuidado con el tatuaje que te pongas en el hombro si en el futuro vas a aplicar a una posición de maestro de escuela elemental.

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